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Tomajazz recomienda… un disco: The Piano Giants at Bob Haggart’s 80th Birthday Party

Dentro de la vasta taxonomía de los aficionados al jazz, el carpetovetónico Adolphus ha encontrado al menos tres subespecies a las que este disco no les gustará nada. En primer lugar, el “mártir místico”, ese ascético sujeto al que una bella melodía produce urticaria irritante y que sobrevive alimentándose sólo de distorsión, gritos desgarradores y entrecortados chirridos. Los tres pianistas que protagonizan este disco -Dick Hyman, Ralph Sutton y Derek Smith- son auténticos estilistas, con una concepción propia del piano que les da plena autonomía cuando tocan solos, pero que también les permite adaptarse al formato del dúo, conversando de forma amena en un lenguaje común (“I’m Through With Love”), lanzando una cita al aire (“Sunday” es un festival de citas), retando y, en definitiva, disfrutando y haciendo disfrutar al oponente y al oyente. En “Tea For Two” se nos hace pasar por distintas fases de deleite (el verso en rubato, el primer chorus rearmonizado en tributo a Willie The Lion Smith, el aire rapsódico y relajado que sólo Sutton sabe aplicar a la juguetona melodía, un poquito de stride, un magnífico solo de Haggart, un excitante intercambio de “cuatros” entre Sutton y Haggart, éste con las escobillas…), lo que sin duda hará empeorar la úlcera de nuestro eremita.

En segundo lugar encontramos al “comprometido progresista”, cuyo único leitmotiv en su universo jazzístico es recopilar y coleccionar músicos que lo dieron todo por la libertad y que sacrificaron su vida por una justa causa, sea la igualdad racial o la defensa de la morsa ártica. La sola mención a una fiesta de cumpleaños o a una celebración (1st. March of Jazz Parties, organizada por el sello Arbors, en homenaje al veterano Bob Haggart ) hiere su susceptibilidad. Haggart, 80 años. Sutton, 71. Hyman, 67. Smith, 63. Rosengarden, 60. Hmmm, esto huele a retrógrado, a conservador. ¿Y tres de ellos formaron parte de una banda llamada The World’s Greatest Jazz Band? Un pelín pretencioso, ¿no?

Y por último, sería injusto olvidar al “evolucionista radical”, que considera la historia del jazz como un pasillo largo y recto en el que se van cerrando puertas a medida que se avanza, dejando atrás y superando cualquier estilo pasado. Sólo la última corriente libreimprovisatoria japonesa o la última mezcla de música tribal swahili con el funk más sucio le satisfacen… bueno, quizás conserva aún sus viejos vinilos de free jazz de los sesenta. ¿Batallas de stride piano, como en “Somebody Stole My Girl”? ¿Una composición para piano de Bix Beiderbecke? ¿Tres composiciones de Fats Waller, y entre ellas una con toques de boogie (“Alligator Crawl”) y otra un vals (“Jitterburg Waltz”)? ¡Por el alma de San Juan Coltrane!

Lo único que este viejo aficionado al jazz le recomendaría a los tres es que se relajen y disfruten, que dejen que la música fluya y los pies taconeen y que un silbidillo desafinado les recuerde que sí, el jazz se puede tararear.

Disponible en The Piano Giants at Bob Haggart’s 80th Birthday Party (Arbors ARCD 19266)

Tomajazz recomienda… un disco: We Insist! Freedom Now Suite (Max Roach, 1960)

Max Roach. We Insist! Freedom Now Suite

Max Roach. We Insist! Freedom Now Suite

Los próximos 31 de agosto y 6 de septiembre se cumplirá el 50º aniversario de las dos sesiones de grabación de We Insist! Freedom Now Suite del batería Max Roach. Una obra creada en colaboración con el letrista Oscar Brown, cuyo motivo fue la conmemoración del primer centenario de la Proclamación de Emancipación que en 1863 decretó el presidente estadounidense Abraham Lincoln en plena guerra civil americana. Por ella se declaraba la libertad para todos los esclavos de los Estados Confederados de América.

Acompañado entre otros por la cantante Abbey Lincoln, su compañera en esos momentos, el trompetista Booker Little, el trombonista Julian Priester y su antiguo jefe, el saxofonista Coleman Hawkins, el disco es un canto a la libertad de principio a fin.

“Driva’Man”, con su letra irónica y sarcástica que habla de los tiempos de la esclavitud, incluye un magnífico solo de Coleman Hawkins. La directa “Freedom Day”, un tema repleto de swing, muestra un vibrante solo de Booker Little. “Tryptich: Prayer / Protest / Peace” vuelve a ser toda una declaración de intenciones, que muestra el trabajo de Roach y Lincoln. “All Africa” es un reconocimiento a los ancestros y recoge las tradiciones percusivas africana, afro-cubana y afro-americana. “Tears of Johannesburg”, el tema que cierra el disco, representa la reivindicación de los músicos pero llevada a Sudáfrica y la crueldad del apartheid de la época.

En 2010, transcurridos ya 50 años, esa música se sigue mostrando igual de viva que entonces.

Max Roach. We Insist! Freedom Now Suite (Candid Records, 1960)

Tomajazz Recomienda… un disco: Sassy Swings the Tivoli (Sarah Vaughan, 1963)

Sarah Vaughan. Sassy Swings the Tivoli. Verve.

Sarah Vaughan. Sassy Swings the Tivoli. Verve.

Cierto. No hay mucho riesgo en recomendar un disco de la tremenda Sarah Vaughan. Pero es de suponer que eso no debiera ser un problema para disfrutar con su tremenda voz.

Un buen ejemplo es esta grabación de 1963 de La Divina en el Tivoli de Copenhague, acompañada por el trío de Kirk Stuart y producida por Quincy Jones. Treinta y dos temas en los que hay un muestrario de primera clase de baladas y también de temas a tempo rápido. Dos horas en las que hay espacio para disfrutar con su capacidad expresiva, con la demostración de su amplio rango vocal, con su utilización de la voz para improvisar como un instrumento más, con su facilidad para el scat y con un buen puñado de standards. Parafraseando a los Rolling: es “sólo” jazz vocal… pero me gusta.
Sarah Vaughan. Sassy Swings the Tivoli. Verve.

Tomajazz recomienda… una reedición: Time Out – 50th Anniversary del Dave Brubeck Quartet

Las reediciones son uno de los recursos que las multinacionales utilizan para sacarse unos cuartos muy rentables, posiblemente necesarios para cubrir gastos de preservación de archivos, o para cubrir otros agujeros presupuestarios. En los últimos tiempos esas grandes compañías apenas se salen de sus apuestas seguras y, en el caso de Sony/Legacy, tal “estrategia” incluye al Time Out del cuarteto de Dave Brubeck.

Time Out - 50th Anniversary

Este es uno de esos discos de jazz “culpable” del delito de haber sido popular. A pesar de las reticencias de Columbia en su día a la hora de publicarlo, a pesar de ser un disco experimental (melódico sí, pero rítmicamente novedoso), Time Out fue un éxito de ventas y contó, además, con dos singles con cierto éxito, “Blue Rondo à la Turk” y, especialmente, el “Take Five” de Paul Desmond, a pesar de que el primero es un tema en 9/8 y el segundo no es más que un solo larguísimo del enorme Joe Morello, franqueado por la tierna exposición del tema a cargo de Paul Desmond.

El resto del disco original no tiene desperdicio. Desde la combinación de métricas en “Three to Get Ready”, la belleza pastoril de “Strange Meadowlark” o el swing de “Pick Up Sticks” (con la rotunda presencia de Gene Wright), todo ello bañado en el irremediable romanticismo del saxo alto de Paul Desmond, este es uno de esos registros impecables de principio a fin, con la virtud de ser experimental, al menos para su época, y apto para todos los públicos.

La recomendación explícita de esta reedición se debe al añadido de un segundo CD con temas en directo a cargo del mismo cuarteto, grabados en Newport entre 1961 y 1964, así como un DVD con una extensa entrevista al líder, David Brubeck, nonagenario este año, que explica el origen del disco, y algún otro extra.

Disponible en The Dave Brubeck Quartet: Time Out – 50th Anniversary (Columbia/Legacy 88697 39852 2)

Escucha Time Out – 50th Anniversary en Spotify y MySpace

Tomajazz recomienda… un CD: Nuages de Django Reinhardt

Django Reinhardt: Nuages

Django Reinhardt: Nuages

El pasado día 23 se celebró el centenario del nacimiento del primer músico que demostró –allá por los años treinta, manda…– que no hacía falta ser afroamericano o estadounidense para hacer jazz con fundamento.

De su cuantiosa discografía cabe destacar sus grabaciones clásicas con Stéphane Grappelli en la segunda mitad de los treinta, el quinteto con Hubert Rostaing de los cuarenta, e incluso sus grabaciones finales a la eléctrica, poco antes de su prematura muerte a los 43 años.

El disco que aquí seleccionamos pertenece precisamente a esa última época y contiene temas de las dos últimas grabaciones del gitano. Lejos de su arquetípico sonido acústico, y también del “acústico electrificado” (una acústica con pastilla), aquí Django empuña una Gibson de caja y, cambiando radicalmente su timbre, mantiene intacta su exuberante y apasionada personalidad. Con un repertorio inusual (¡”Brasil”!) y unos acompañantes jovencísimos (Maurice Vander o Martial Solal al piano, Pierre Michelot al bajo, etc.) parecía decidido a darle un giro más actual a su música cuando le falló el corazón. Por suerte tuvo tiempo de dejar al menos una pista de lo que podría haber dado de sí en una nueva etapa. Aunque en los temas rápidos está, como siempre, sensacional, es en las baladas (“Insensiblement”, “Manoir…”, “Nuages”) donde se muestra especialmente acertado.

Esta edición es, además, oficial, con excelente sonido, correcta presentación, normalmente precio económico y fácil de encontrar. Sin ser el Django más típico, es una excelente muestra de su periodo último.

Django Reinhardt: Nuages (Gitanes/Universal 018 428-2).

Escuchar Nuages en
* Spotify
* MySpace

Tomajazz recomienda… dos versiones de “Ascension” de John Coltrane por ROVA

Rova. John Coltrane's Ascension

Rova. John Coltrane's Ascension

A lo largo de su historia el cuarteto de saxofones ROVA (fundado en 1977 y cuyo nombre es un acrónimo de los apellidos de sus cuatro fundadores -Jon Raskin, Larry Ochs, Jon Voight, sustituido posteriormente por Steve Adams, y Bruce Ackley) se ha enfrentado en varias ocasiones a la reinterpretación de “Ascension” de John Coltrane.

En 1995 aumentaba su formación con un saxofonista (Glenn Spearman), dos trompetistas (Dave Douglas y Raphé Malik), dos contrabajistas (Lisle Ellis y George Cremasehi), un pianista (Chris Brown) y un batería (Donald Robinson) para reinterpretar esta obra en el 30º aniversario de su grabación. El grupo estructuró la pieza de un modo similar al original, organizada a base de unos solos que recreaban magníficamente la intensidad de la grabación original de Coltrane.

Rova::Orkestrova - Electric Ascension

Rova::Orkestrova - Electric Ascension

En 2003 volvían a la carga con este tema, pero con una formación (Orkestrova) y planteamiento totalmente distintos, con el título de Electric Ascension. Al cuarteto de saxofones ROVA se unían dos violines (Carla Kihlstedt, Jenny Scheinman), guitarra eléctrica (Nels Cline), bajo eléctrico (Fred Frith), batería (Don Robinson), cajas de ritmos y sampler (Ikue Mori), electrónica (Chris Brown), y electrónica más platos (Otomo Yoshihide). En la grabación además de solos, la música (de una gran intensidad) fue expuesta por pequeñas agrupaciones (dúos, tríos, cuartetos). Con esta grabación el cuarteto traladadaba hasta nuestros días, ya en pleno siglo XXI, el mítico tema de Coltrane.

Ambas grabaciones son plenamente recomendables.

Rova. John Coltrane’s Ascension: Rova’s 1995 Live Recording (Black Saint. 120180-2)
Rova::Orkestrova. Electric Ascension (Atavistic. ALP159CD)

Tomajazz recomienda… un disco: “Hi-Fi Salute To Bunny” (Ruby Braff, 1957)

ruby-braff-hi-fi-salute-to-bunny1Este disco es el sentido homenaje de Ruby Braff a uno de sus ídolos, Bunny Berigan. Acompañado en los vientos por Benny Morton (trombón), Pee Wee Russell (clarinete) y Dick Hafer (saxo tenor), y con el respaldo de una excelente sección rítmica -Nat Pierce al piano, Steve Jordan a la guitarra, Walter Page al contrabajo y Buzzy Drootin a la batería-, Braff interpreta un repertorio vinculado al gran trompetista de Fox Lake, del que cabe destacar “I Can’t Get Started”, que Berigan popularizó gracias a su magnífica grabación para RCA Victor, “Marie”, del cancionero de la orquesta de Tommy Dorsey, o “I Got It Bad (And That Ain’t Good)”, una composición de Duke Ellington que siempre estuvo entre las favoritas de Berigan.

Como Berigan, Ruby Braff es un enamorado de la melodía, que desgrana y desmenuza una y otra vez, armado de una técnica exquisita y un dominio pleno del instrumento. El contraste entre el fraseo de Braff, cargado de la belleza y la serenidad de un templo griego y su tono, redondo y siempre cómodo al oído, con la heterodoxia y el funambulismo sin red de Pee Wee Russell supone uno de los mayores alicientes de este disco.

Disponible en Ruby Braff – Hi-Fi Salute To Bunny (RCA Victor LPM 1510/Mosaic MCD-1016)

Tomajazz recomienda… un CD: “Black Codes (from the Underground)” de Wynton Marsalis.

d81023ni746En los primeros ochenta, el quinteto de los hermanos Marsalis, Wynton y Branford, publicó varios discos en los que reivindicaba –intención loable y hasta saludable- el segundo gran quinteto de Miles Davis, el de Shorter & Co, como reacción a los excesos de la “fusión”. Poco importa que la música de los Marsalis fuese menos arriesgada que la que hacía Davis 20 años atrás. Como tampoco la posterior talibanización del discurso de Marsalis (Wynton, en este caso) y su mirada musical cada vez más retro. Hoy, transcurridos tres lustros, Black Codes sigue sonando fresco, contundente y actual: gran Jazz a cargo de uno de los mejores grupos que ha dado esta música en los últimos años.

Black Codes (from the Underground), grabado en enero de 1985 (Columbia 26686).

Escuchar en Spotify: http://open.spotify.com/album/7sbOYuCeUNpHBurXKsuw7B

Tomajazz Recomienda… un disco: “Black Vomit” (Anthony Braxton & Wolf Eyes, 2006)

Wolf Eyes & Anthony Braxton - "Black Vomit" (Victo, 2006)

Wolf Eyes & Anthony Braxton - "Black Vomit" (Victo, 2006)

A uno, Braxton, se le encasilla en la vanguardia del jazz como una de sus voces más personales. A los otros, Wolf Eyes, se les encaja dentro del noise industrial. Dos estéticas que no tienen aparentemente demasiado que ver entre sí… en teoría.

A las pruebas me remito. A Black Vomit. Un CD de poco más de media hora y dos temas que recoge un concierto celebrado en 2005 en el Festival International de Musique Actuelle de Victoriaville, Canadá, en el que los cuatro músicos van creando una música que aunque es visceral, intensa y oscura, no por ello carece de sentido. El cénit del concierto son los siete minutos finales en el tema “Rationed Rot”. Braxton no cede a la tentación de dejarse llevar por el expresionismo característico del free jazz, y lanza unas largas líneas de notas que se camuflan e integran a la perfección con la propuesta de sus compañeros de concierto, para describir con total precisión la desolación de algo parecido al apocalipsis. El resultado es uno de los discos de rock más impresionantes y personales de la última década.

Anthony Braxton & Wolf Eyes – Black Vomit (Victo. cd099)

Tomajazz recomienda… un disco: “Blues For Rampart Street” (Ida Cox, 1961)

Ida Cox With The Coleman Hawkins Quintet – Blues For Rampart Street (Riverside/Original Jazz Classics)

Ida Cox With The Coleman Hawkins Quintet – Blues For Rampart Street (Riverside/Original Jazz Classics)

Durante los años veinte, Ida Cox fue una de las grandes damas del blues y el vaudeville, grabando profusamente para el sello Paramount entre 1923 y 1928. Tras un período de oscuridad, fue redescubierta gracias al concierto From Spirituals To Swing organizado por John Hammond en 1939 pero, tras una última sesión de grabación en diciembre de 1940, desapareció por completo de la escena musical.

En 1961, Chris Albertson viajó a Knoxville, Tennessee, donde residía Cox, para intentar convencerla de que volviese a los estudios de grabación, lo que consiguió tras rememorar viejos tiempos. El resultado es este disco del sello Riverside, producido finalmente por Orrin Keepnews, en el que la cantante se rodea de un plantel de auténtico lujo: Coleman Hawkins al saxo tenor, Roy Eldridge a la trompeta, Sammy Price al piano, Milt Hinton al bajo y Jo Jones a la batería. Por suerte, el quinteto de Coleman Hawkins no trata de imitar a los grupos que acompañaban a Cox en los años veinte (con músicos de primera fila como Tommy Ladnier, Joe Smith o Johnny Dodds), sino que aporta su propia visión del acompañamiento en el blues.

El repertorio, salvo “Mama Goes Where Papa Goes” y el inevitable “St. Louis Blues” con un fondo con toque latino a cargo de Eldridge y Hawkins, consta de composiciones originales o adaptaciones a cargo de Ida Cox. Su voz, siempre vital y cargada de matices, no está obviamente en su mejor momento (Cox tenía cerca de setenta años cuando se grabó el disco), por lo que canta en un tono ligeramente superior y con un tiempo algo más rápido de los deseables. Sin embargo, su calidad artística y su personal visión del blues hacen que esta grabación no sea sólo un testamento musical, sino un magnífico disco. Gracias, Chris.

Disponible en Ida Cox With The Coleman Hawkins Quintet – Blues For Rampart Street (Riverside/Original Jazz Classics OJCCD-1758-2)

Escuchar en Spotify: http://open.spotify.com/album/3V4RI2dzmkOlyOsNIQ9Ydh